Las reclamaciones ante la Agencia Española de Protección de Datos sobre utilización de datos fraudulentos aumentan un 33% desde la llegada del RGPD.

El Relamento General de Protección de Datos de la Unión Europea (RGPD) que entró en vigor el pasado mes de mayo, ha disparado las reclamaciones ante la Agencia de Protección de Datos (AEPD)

La Agencia ha recibido un 33% más de reclamaciones desde que entró en vigor el nuevo reglamento.

Las asociaciones de usuarios y de consumidores valoran positivamente esta subida en las reclamaciones, aunque creen que todavía hay mucho camino que recorrer.

“La aparición de una nueva normativa suele estar acompañada de un incremento en el número de reclamaciones que los ciudadanos plantean ante la agencia”, expresan desde la AEPD.

La propia agencia está siendo muy activa para concienciar y difundir lo que significa el RGPD, tanto para que las empresas puedan cumplir con ella como para que los ciudadanos conozcan sus derechos.

Además, se estima que 4 de cada 10 empresas no lo tienen y en el caso de las pymes desconocen el RGPD. Esto abre un importante agujero que da lugar a reclamaciones de los usuarios propietarios de los datos.

Paralelamente, siempre que entra en vigor una nueva legislación de datos, el número de denuncias tiende a aumentar.

Lo mismo ocurrió con la aprobación de la LOPD, que prácticamente duplicó las reclamaciones recibidas en 2008 cuando entró en vigor, respecto al año anterior.

En el caso del RGPD, el número de denuncias ha crecido en un 133% respecto al mismo periodo del año anterior, con más de 3.740 reclamaciones, mil más que en el mismo periodo del año pasado.

Como viene siendo habitual, la llegada de un nuevo reglamento hace que muchos usuarios tomen conciencia de sus derechos.

A la llegada del RGPD se une el escándalo Cambridge Analytica, que también ha aumentado la conciencia de los usuarios con respecto a estos delicados temas, además de aumentar la repercusión mediática de la propia regulación europea.

Rubén Sánchez, portavoz de Facua, también valora de forma positiva el aumento en las reclamaciones, aunque pide prudencia para comprobar si se sostiene en el tiempo. Eso sí, señala la existencia de un “efecto llamada” positivo gracias a la difusión mediática de la normativa.